Todo el que combate una cualidad positiva es un impotente
querer lo inverosímil es ennoblecerse
querer lo vulgar es un envilecimiento premeditado
amar lo vulgar es sumergirse en la oscuridad de la nada
amar lo inverosímil es avanzar de cara hacia el sol
el joven que se inclina hacia lo vulgar nace viejo
el viejo que se inclina hacia lo inverosímil es joven
lo inverosímil es el sueño
lo vulgar es el ronquido
la humanidad ronca
pero el artista está en la obligación de hacer la señal, o no es artista.

Lo imposible sólo tarda un poco más — Jardiel Poncela

Esta noche viendo La 2Noticias (de una Mara Torres que me tiene totalmente loco) topé con este poema recitado por Pep Gatell (uno de los directores de La fura dels baus). El telediario no ha sido uno más, sino un resumen de cinco artistas que han pasado por el programa a lo largo de este pasado 2011: Albert Espinosa, un cocinero vasco, una cantante madrileña, una escritora que tampoco conocía y Pep Gatell, que propone imaginar y evadirse de la realidad como descanso a todos los problemas y dolores de cabeza del mundo en que vivimos, y comenta el poder de la manipulación.

Nos hemos acostumbrado a no pensar en infinito y nuestra mente es infinita. Cualquier persona puede imaginar el infinito. ¿Qué es el infinito? Algo supergrande donde puede pasar cualquier cosa. Y la televisión y los medios de comunicación tienden a cerrar esta infinidad y compartimentan las cosas y nos dicen lo que está bien, lo que está mal, lo que está regular… y nuestro cerebro tiende a poner las cosas como “en orden”. De pronto está bien que haya ficciones que crucen estos cajones de información, los destrocen, porque de esta manera el cerebro respira y ve fronteras más allá de lo que contienen estos cajones. Creo que la ficción sirve para esto, la ciencia ficción y la ficción en general.

Sobre estas líneas un pequeño discurso de Gatell, y el telediario íntegro de aquel día. Merece la pena perder 22 minutos. Se puede ver completo el telediario del Día de Reyes en la página de RTVE. Una pena que no se hagan más informativos como éste.

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Ver a Ludovico Einaudi en directo

Ya puedo tacharlo de la lista de cosas que hacer en esta vida. Que no quita que si vuelve a haber la oportunidad seguro que acabe repitiendo.

Hace ya un tiempo que me enteré de que Ludovico Einadi, del que ya he hablado alguna que otra vez por aquí, tocaba en el Festival Porta Ferrada 2011. Así que no me lo pensé mucho, engañé a mis compis de piso y este pasado miércoles nos plantamos en Sant Feliu de Guixols. Como el concierto era a las diez de la noche, aprovechamos la tarde para hacer algo de turismo por este pueblo costero del Baix Empordà. Un poco de banda sonora para el post (spotify).

La ubicación del escenario no podía ser mejor; a escasos metros de mar, junto al puerto náutico.


En el concierto, de dos horas, Einaudi interpretó prácticamente la totalidad de su último trabajo; Nightbook. Una vez acabado el concierto, y a petición del entregado público, volvió y nos regaló un medley (para el que no conozca este término, como yo hace unos días, es una especie de mezcla de varias canciones) de “Stella del Mattino” y “I Giorni” y se acabó despidiendo con Nuvole Bianche.

He intentado encontrar algún vídeo (tv3 y canal33 eran patrocinadores) pero no ha habido suerte. Aquí pongo un vídeo que grabé, aunque la calidad no es muy buena.

Me sorprendieron mucho el resto de músicos que le acompañaban en alguna de las piezas. Sobre todo un chico que hacía verdaderas maravillas con una pandereta. Tanto, que en algunos momentos llegó a eclipsar al propio Einaudi.

La nota negativa es que en el concierto se pudieron ver asientos vacíos. Supongo que en parte porque no hubo mucha promoción del festival, los precios, o que no mucha gente conoce a este virtuoso del piano, así que espero haber picado el gusanillo a más de uno.

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X Mostra Dr. Mabuse

Como ya hiciera el año pasado y el anterior, acudí la primera semana de Junio a la Mostra de Curts Dr. Mabuse que desde unos años se viene proyectando, entre otros sitios, en la Plaça del Rei; un lugar privilegiado. Aunque este año los cortos no me gustaron demasiado. Además, en esta edición, en lugar de que un grupo de teatro se encargara de las presentaciones lo hizo una sola persona, y en algunos momentos con poca gracia.

Pero no todo iba a ser malo. Investigando un poco el programa de esta edición encontré algunos cortos interesantes que se proyectaron otros días. Vejado en el tiempo y Berlín me gustaron bastante. La gran carrera, de Kote Camacho, muy directo y con una gran crítica. Ha sido finalista en los Premios del Cine europeo. Lástima que no haya habido manera de encontrarlo por internet. Y por último una sorpresa: Mi otra mitad, un corto que ya había visto y que es muy especial para mi.

Burocracia  Rosa Márquez

La Bruxa — Pedro Solís

Vejado en el tiempo  — Raúl Navarro

Berlín  — José Enrique Sánchez Sarabia

Mi otra mitad — Beatriz Sanchis

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Bratislava

Después de tres días en Budapest, cogimos un tren que nos llevaría a Bratislava. En algo más de tres horas nos plantamos en la capital eslovaca.

La estación de trenes de Bratislava no está en el centro. Pero andando se puede llegar tranquilamente en un cuarto de hora. Además, es bajada. Bratislava nos recibió con tanta calor, que no dudamos en mojarnos la cara en la fuente que había frente al Palacio Presidencial.

Esta vez hubo más suerte con el alojamiento. Encontramos sin problemas el Downtown Backpackers Hostel y había sitio, así que no había mucho más que pensar. Nos recibieron con una típica bebida eslovaca.

Los tranvías recorren toda la ciudad.

Y algún que otro autocar

Subiendo una pequeña colina se llega al Castillo de Bratislava, desde donde se puede contemplar una panorámica de la ciudad y el curso que sigue el río Danubio a su paso por estas tierras.

Algunas muestras de arte urbano de la capital.

El casco antiguo de Bratislava es bastante pequeño. Se puede ver en un día, incluso una tarde. Pese a la proximidad, se nota bastante la diferencia con Budapest. La parte antigua es idéntica a la de otras ciudades como Tallín, por poner un ejemplo. No faltan las terrazas donde poder degustar un buen goulash.

La avenida principal

Parque Sad Janka Krala, al otro lado del río Danubio.

Vistas del Castillo de Bratislava desde la otra orilla.

Y del río Danubio desde uno de los puentes que lo cruzan.

Tranvías a su paso por la avenida principal


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Budapest

Antes de que pase más tiempo y quede en el olvido subiré unas cuantas fotos de la escapada a Budapest y Bratislava de esta pasada Semana Santa.

Después de un tranquilo vuelo de algo más de tres horas llegamos al aeropuerto de Budapest. De allí cogimos un tren hasta el centro. La capital húngara tiene varias estaciones de tren: Keleti, Déli y Nyugati. Esta última, la más céntrica, es a la que fuimos nosotros.

Siempre me han fascinado las estaciones de tren. No hay término medio; o te toca pegarte una buena carrera nada más llegar a la estación para coger un enlace que sale en cuestión de minutos, o esperar una eternidad a que salga tu tren. Es entonces cuando te puedes pasar horas mirando a la gente que viene y va; a los recién llegados y medio perdidos, a los que corren para intentar coger ese tren que sale en cuestión de segundos, o a la gente que trabaja allí y que, absorbidos en la monotonía del día a día de la estación, se pierden todas estas pequeñas historias.

Me sorprendió mucho la cultura del transporte sobre las dos ruedas que hay en la capital. Esos días se podían ver gran cantidad de carteles anunciando concentraciones de bici crítica.

No tuvimos mucha suerte a la hora de encontrar albergue rápidamente. Que fuéramos en Semana Santa y sin reserva es lo que tiene. Aunque nos sirvió para callejear bastante y tener una primera toma de contacto con la ciudad. Espectacular edificio, como todos los de Budapest.

El patio interior es un elemento común en muchos de los edificios de Pest.

Szabadság es uno de los cuatro puentes peatonales que unen Buda y Pest. Aunque el más famoso es el ‘Puente de las cadenas’, este puente, cuya traducción literal es “puente de la libertad”, es el que más me gustó de Budapest. Por él también circula el tranvía.

Frutería en el barrio judío donde nos alojábamos.

Aprovechando la llegada del buen tiempo la gente aprovecha para dar una vuelta por una de las muchas plazas de Pest, la ciudad nueva.

Funicular que sube hasta el Castillo de Buda, también conocido como Castillo Real. Nosotros preferimos hacer deporte y subir andando.

Vista de Pest, a la que se puede llegar desde El Puente de las Cadenas.

Panorámica del Parlamento de Budapest desde la otra orilla del Danubio.

Impresionante arquitectura junto al Castillo de Buda. Las vistas desde arriba, un regalo para los sentidos. En uno de los miradores, en una privilegiada terraza, se puede uno relajar y pasar la tarde escuchando la música de los violines.

Inmensidad. Plaza de los héroes, Budapest.

Después de recorrernos media ciudad a pie, llegamos a los baños de Széchenyie, uno de los más famosos de la ciudad. Nos dicen que cierran en quince minutos… mi gozo en un pozo. Al menos pudimos ver gran cantidad de parques y edificios durante el trayecto. No hubiera sido una mala ocasión para coger un tranvía ya que las avenidas tienen unas dimensiones que le quitan a uno el hipo.

Al día siguiente nos pudimos quitar la espinita y fuimos a los baños de Gellert, más céntricos, junto al Puente Szabadság. No sé porque pero me esperaba más de los baños. En sí no están mal, aguas termales, saunas,.. pero están muy pensados de cara al turista. No son nada baratos, y quitando la arquitectura de los baños, por poner un ejemplo reciente que me viene a la cabeza, una piscina pública de Reykjavík no tiene nada que envidiar a estos baños.

Y una vez fuera, arrugados como pasas y casi sin fuerzas (vale que la fiesta de la noche anterior también influyó) subimos hacia el bastión de los pescadores. La subida esta llena de parques y las vistas una vez arriba bien merecen el esfuerzo.

Más panorámicas del Danubio desde El bastión de los pescadores

Disfrutando de las vistas sobre el río Danubio, con una gran banda sonora.

Unas fotos nocturnas junto a la estación de Nyugati.

Y para acabar, una tienda llena de unas reliquias que consiguieron que se me hiciera la boca agua.

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Bicicleta, cullera, poma

Preciosa y conmovedora película-documental que retrata la vida de Pascual Maragall y su familia durante dos años, desde el momento en que le es diagnosticado Alzheimer. Ésta es la página web oficial dónde se puede comprar la película (si alguien la quiere descargar, con google y un poco de imaginación no le resultará complicado). Y aquí está el enlace de la Fundación Pascual Maragall. Lo dicho, totalmente recomendable.

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Pensando en ti

Ayer por la noche fuimos a #acampadabcn, donde antes de la asamblea había un pequeño concierto de Paco Ibáñez. Llamadme inculto, pero aunque alguna canción sí que la había escuchado de pequeño, el nombre de Paco Ibáñez solamente me sonaba de oídas. Y ahora, con algunos años de retraso, recién “descubierto” para mi, no paro de escuchar estos poemas de Goytisolo.

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Silenci

Título de la serie con la que participé en un concurso de fotos de mi universidad. Para ser la primera vez, un accésit no está mal, no? Los 100 euros me vendrán que ni pintados para la Nikon D90, si al final acaba cayendo.

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PS: Me costó mucho decidirme con el orden de las fotos. Menos mal que me ayudaron, y se ve que al final ha salido bien : )

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