no reykjavík, no party


diez y media de la noche. espero fuera del aeropuerto, mientras el flybus que me llevará a reykjavík se va llenando de una infinidad de scouts. durante el trayecto, el sol se va desvaneciendo, dejando tras de sí una gran variedad de tonalidades.

bus terminal, última parada. el sol ya ha desaparecido por completo, pero el cielo parece no querer darse cuenta. ésta es la mayor oscuridad que se podrá contemplar durante el próximo mes.

accomodatio - veraldarvinir

tras deambular por las solitarias calles de la capital, llego al albergue equipado con mi mochila de asalto. me reciben en la puerta un grupo de inquilinos de la accomodation y me dan la bienvenida. la casa es un continuo ir y venir de gente, pero lo mejor está por llegar. me asomo al jardín: a la derecha, los más tímidos, sentados en unas sillas, charlando y tomando unas cervezas; más adelante, en un pequeño garaje (reconvertido en salón a la vez que sala de baile) más gente bebiendo y saltando.

parece ser que he llegado algo tarde a la fiesta. el alcohol ya ha hecho estragos en gran parte de la gente, y ahora mismo lo único que queda son cervezas light (cerveza de 2.25% de alcohol). ha sido un día largo; desde las 7 de la mañana entre aeropuertos y buses, así que qué mejor que ir a comprar unas cuantas cervezas al 1011 (ten-eleven) y algo para comer.

en islandia sólo es posible comprar cerveza-no-light (la normal, vamos), vinos y alcohol de alta graduación en una tienda exclusiva:Vínbúðin, que cierra bastante pronto (sobre las 18.00 entre semana y algo más temprano los fines de semana). sobre los precios hablaré más adelante, pero como os podéis imaginar, no son precisamente baratos. en el resto de establecimientos y supermercados únicamente se puede comprar cerveza light.

al cabo de un rato salimos en tropel, rumbo a la zona marcha. es prácticamente la 1 de la mañana. aquí la gente (también) tiene la costumbre de quedar en casa de alguien para beber antes de salir de bares o discotecas (el precio de la bebida y el clima son los principales factores). aparecemos en la calle laugavegur, la arteria principal de la noche islandesa.

entramos en un pub; karamba, un pequeño café que al llegar la noche se trasnforma en uno de los puntos de concurrencia de los jóvenes islandeses. la cola da la vuelta a la esquina, pero como conocen a gente del grupo entramos directamente. no está excesivamente lleno y la música es básicamente hits. más adelante se empieza a llenar hasta los topes y dos chicas empiezan a pinchar música electro durante la noche.

IMG_4051_

los islandeses no tienen muy buen beber. durante la semana son personas de carácter frio, pero al llegar el fin de semana se transforman completamente. ellas, ataviadas con sus elegantes vestidos, y ellos, con sus trajes de ocasión, digieren alcohol a ritmo de vértigo.

son las 3 de la mañana, salimos fuera a tomar un poco el aire. las calles están repletas de gente y de una multitud de coches; concentración automovilística típica de horario diurno, como así indica el firmamento. volvemos a entrar al pub, menos de los que salimos. el alcohol continúa haciendo mella en los presentes. son casi las 4 de la mañana, salgo fuera a tomar el aire.

fuera continúa la concentración de gente. a mi izquierda una gran cola se prolonga a lo largo de la acera esperando su turno; enmedio de la calle, jóvenes y no tan jóvenes tratan de colmar la paciencia de los conductores, plantándose en el camino de estos y apurando hasta el último instante para retirarse a la vez que saludan, vaso de tubo en mano. al otro lado de la calle, un grupo de chicas bastante afectadas por el alcohol. la que más, se abalanza sobre una de sus amigas. empiezan a besarse. al principio ella se resiste. el alcohol acaba aliándose con la primera y acaban encima del capó. al percatarse, sus amigas tratan de separarlas. cuando se giran vuelven a las andadas. pero poco importa. hoy es fin de semana, y mañana, probablemente,  ninguna de ellas se acuerde de lo sucedido.

sigo esperando un rato más. al ver que nadie más sale decido dar por finiquitada la noche.  camino a contracorriente de una marea de gente que va en busca de otro lugar donde continuar la fiesta hasta altas horas. mientras esquivo decenas de vasos rotos, me viene a la memoria eso que tantas veces había oido acerca de la fiesta nocturna en la capital islandesa, y que tan lejano me sonaba. ahora yo era parte de ella..

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