Capítulo 4. De la roca a la arena


nos levantamos sobre las 9 y bajamos a desayunar. abajo nos esperan los madrileños y nos pegamos un buen festín entre tostadas, tortilla y tes, rodeados por verticales paredes de roca. hace un día espectacular. mientras los madrileños ultiman la ruta que tomarán, nosotros calculamos cómo llegar hasta tinejdad, donde tenemos pensado coger un bus que nos llevará hasta merzouga. en teoría sale sobre las 12, pero visto como se ajustan los horarios de las guias de viaje a la realidad, tampoco confiamos mucho en ese horario.

después de desayunar vamos a dar una vuelta por las gargantas del todgha (gorges de todgha) acompañados por un espectacular sol; una pena no contar con más tiempo para pegarse una buena excursión de medio día por la zona. nos despedimos de los madrileños y emprendemos el camino. esta vez decidimos no tomar un taxi para llegar hasta el pueblo más cercano: tinerhir , que es donde ayer nos bajamos en autobús y cogimos un multitudinario taxi . tinghir, que es como allí se conoce lo que en nuestra guía aparece como tinerhir, está a un buen puñado de kilómetros, pero aun así, emprendemos nuestra ruta a pie. empezamos a hacer auto-stop, aunque con poco éxito; tan solo nos hacen caso algunos taxistas.

Después de caminar unos 20 o 30 minutos, se detiene un coche de turisas. justo lo que buscábamos! el coche es pequeñito, pero conseguimos meternos rodeados de maletas. son una pareja:  un chico suizo y su novia boliviana, que llevan ya un tiempo recorriendo marruecos en coche.  en principio nos iban a dejar en tinerhrir, pero deciden llevarnos un poco más adelante hasta el cruce donde se separan nuestros caminos (ellos tienen pensado irse hacia el sur). así que seguimos conduciendo por un paisaje desierto, donde tan solo hay una carretera con algun que otro control de policía y poco más. en marruecos es sorprendente la cantidad de controles de carretera que existen. pero si eres turista puedes andar tranquilo. de hecho, de todos los controles por los que hemos pasado, al ver que éramos turistas no nos han obligado a detenernos en ninguno. tan solo paraban a la gente de la zona.

seguimos nuestro trayecto y finalmente llegamos al cruce donde teóricamente se separan nuestros caminos. y digo teóricamente porque no lo hicieron. de hecho, no creo que nadie con un poco de corazón nos hubisese dejado allí. imagináos el panorama: una carretera larguísima que se pierde en el horizonte, rodeada de nada. absolutamente nada. tan solo el cartel que indica el desvío. así que, cambiando su recorrido, nos acompañan hasta el próximo pueblo: tinejdad.

poco antes de llegar a nuestro destino avistamos, a lo lejos, un destartalado autobús. no hay duda: es el nuestro. empezamos a acelerar y logramos adelantarlo poco antes de entrar al pueblo. una vez llegamos a algo que parece ser la estación de autobuses nos paramos. nos despedimos de la pareja, que la verdad se han portado muy bien con nosotros.

en cuanto avistamos el autobús le damos el alto. en marruecos, exceptuando las compañías de autocares para turistas (tipo CTM),  uno puede detener un bus en cuanto pase junto a él, y éste, haciendo chirriar sus antiguos frenos, se detendrá. así que lo paramos y comienza nuestra odisea: intentamos comprar nuestros dos billetes hasta merzouga, pero nos dicen que no hay ningún bus  directo. ¿cómo que no?! para colmo nadie habla algo parecido al inglés. con suerte algunos chapurrean algo de francés, pero nosotros no tenemos ni papa, así que al final recurrimos a nuestra libreta y comenzamos a jugar al pictionary con la gente que, picada por la curiosidad, nos comienza a rodear. y nosotros que pensábamos que con escribir el nombre del pueblo nos conseguiríamos entender… pues no! de cómo viene escrito en la guía a como lo escriben ellos hay un mundo. al final logramos entender que ese bus nos dejará en errachidia, donde podremos tomar un bus hasta merzouga.

el bus es de los auténticos. incluso más auténtico que el del día anterior. con asientos desmontables y todo! la gente se sorprende al vernos en ese autobús. dudo que muchos turistas tomen ese bus a diario. jaja.

finalmente logramos llegar a errachidia sobre las 4 de la tarde. hasta las 6 y media no sale nuestro bus. se nota que estamos ya cerca del desierto (una de las zonas más turísticas de marruecos), ya que en las calles la gente aborda al turista ofreciéndole alojamiento de un pariente, socio o amigo. en un principio decidimos descartar todos los ofrecimientos que nos hacen y ver un poco la ciudad, aunque descartamos esta opción al ver lo fea y gris que es ésta.

nos paramos en un bar a tomar un té, descansar un poco y jugar unas cartas. al poco de sentarnos empezamos a hablar con un hombre. nos cuenta que estuvo hace unos años trabajando en valencia. charlamos un poco sobre la zona, qué hacer en el desierto y nos acaba contando que tiene un socio con una kasbah (típica edificación mezcla de casa-fortaleza de marruecos) con haimas, a pie de dudas. qué raro! jaja. yo al principio desconfío bastante y pienso que nos quiere vender la moto. incluso llama a su socio y hablando con él. nos dice que nos va a hacer un precio especial porque somos amigos suyos. así que quedamos con él.

en un principio teníamos pensado ir hasta merzouga y allí coger un taxi hacia la kasbah a la que tuviéramos pensado ir. pero mustafà nos dice que no podremos, que los taxis no llegan hasta allí. cómo que no??! como no nos va a poder llevar un taxi hasta dónde queramos?. empezamos (empiezo) a desconfiar un poco, pero nos promete que no. al final hablamos con su amigo y quedamos en que nos recogerá en erfoud, que está algo antes de merzouga, porque el estaba haciendo compras allí. así que nos llevará directamente con su coche. aceptamos el plan y acordamos que lo iremos a ver,  pero que si no nos gusta nos podemos ir sin ningun compromiso. esto nos lo aseguroa 1000 y una veces. luego veremos por qué.

vamos a la estación y compramos nuestros billetes. mientras esperamos la llegada del autobús, entre un par de chicos se empiezan a decir de todo, ya que unos querían que compráramos los billetes a merzouga y otros a erfoud (como al final hacemos). la situación es un poco rara: nosotros enmedio de un grupo de gente que se empieza a gritar en árabe. al final nos dicen que todos amigos y subimos al bus. nos acompaña un amigo de mustafà, que también irá hacia la zona de merzouga. tras un trayecto de algo más de una hora, llegamos de noche a erfoud.

allí hemos quedado con el amigo de mustafá, que nos llevará hasta su kasbah (kasbah laila). cuando llegamos nos asedian con ofertas de alojamiento, pero les decimos que ya hemos quedado con un amigo. tras insistir un poco, nos acaban dejando en paz. al poco rato nos reunimos con el hombre, y para nuestro asombro se pone a discutir con el chico que había venido con nosotros. no le deja subir al coche y emprendemos nuestro camino. durante el trayecto nos cuenta que era un guía que quería ir a buscar trabajo, pero que no tenía lugar donde dormir ni nada. llega un momento en que uno ya no sabe de quien fiarse o a quien creer, pero el hombre con quien vamos, parece ser un buen tipo.

conducimos un buen rato por una solitaria carretera y de repende, en mitad de la nada, volantazo a la derecha y campo a través. nos miramos sorprendidos, sin apenas decir nada. no hace falta. perfectamente se podría haber parado el coche y nos podríamos haber quedados allí tirados, sin que nadie supiera nada de nosotros. continuamos por ese camino, por llamarlo de algun modo, dando grandes saltos que por poco hacen que toquemos el techo con la cabeza. finalmente avistamos a lo lejos el campamento. hemos llegado!

nos detenemos junto a la kasbah y nos acompañan a nuestra haima. dejamos las cosas y vamos a cenar algo. cuando entramos en la haima están tocando música y bailando. esperamos un rato sentados en un sofá y nos avisan de que vamos a cenar. somos los únicos que no hemos cenado. nos preparan la cena y nos pegamos un buen festín, como no podía ser de otra manera.  nos quedamos un rato hasta que acaban las actuaciones y tras charlar con algún paisano, nos vamos a dormir. ha sido un día muy largo; y mañana, más desierto.

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