Capítulo 6. No os vais a poder ir


Arranca el día bastante pronto, aunque más tarde de lo planeado. Tras comprobar que aun no ha aparecido el sol tras de las dunas, nos dirigimos a la cima de una de ellas para contemplar el espectáculo.

a lo lejos divisamos a nuestro guía, que nos avisa de que nuestro desayuno ya está listo. tenemos poca hambre, pero viendo el banquete que ha preparado, decidimos acabar con gran parte de él haciendo algo de hueco en nuestros estómagos y bolsillos.

Nos despedimos del hombrecillo del campamento, que en un segundo nos ha montado un tenderete con miniaturas de camellos hechas por él. le decimos que gracias, pero que no pensamos comprar nada hasta el final del viaje. antes de irnos le dejamos unos cuantos medicamentos que tenemos y nos despedimos. por delante quedan dos horas de balanceo continuo bajo los primeros rayos de sol.

llegamos a nuestro campamento sobre las 11 de la mañana. hasta las 4 de la tarde no vendrá a recogernos la furgoneta que nos llevará hasta rissani, donde cogeremos nuestro bus hasta fez. así que nada, en el campamento no hay gran cosa que hacer; nos quedamos charlando un rato con nouredine, un chico que  trabaja allí y chapurrea algo de inglés. hablamos de las costumbres de marruecos y de cómo se vive en españa, de cómo la gente se divierte, el consumo de alcohol en marruecos y en españa, …

más tarde nos vamos a pegar una buena ducha, acabamos de preparar la maleta y sobre las 4 y media nos viene a recoger una destartalada furgoneta. nos despedimos de la gente de la kasbah y emprendemos nuestro largo camino rumbo a fez. en el desierto de merzouga hay una gran cantidad de kasbahs situadas a los pies de las dunas. la nuestra se encuentra en uno de los extremos, así que durante el recorrido nos tocará pararnos en gran parte de ellas. en muchas únicamente se bajan para intercambiar comida (como una mandarinas que están bien buenas), mientras que en otras se sube más gente, aunque ningún turista.

cuando estamos llegando a rissani, uno de los chicos que se ha subido nos dice “no os vais a poder ir“. al principio le ignoramos pensando que se quiere quedar con nosotros pero cuando al cabo de un rato añade que las carreteras están cortadas la cosa pierde su gracia:

– cómo que están cortadas?

– sí, están cortadas.

– pero por qué? qué ha pasado?

– la nieve. está todo cortado..

nos miramos y echamos un vistazo al exterior. un sol de escándalo. este tio se está quedando con nosotros. …l legamos a la estación y, con algo de canguele, vamos a la oficina de atm, que está en una terraza entre varios bares. alli nos confirman las noticias. no va a salir el bus de atm. ayer tampoco lo hizo y no nos aseguran que mañana lo haga. bien!

momento de bajón: muchos nervios, estamos en un pueblo enano, aislados, y sin conocer a nadie. bueno, antes que quedarnos allí podríamos volver a la kasbah, dónde al menos conocemos a alguien. al poco rato de estar en la cola se nos hacerca un hombre y nos dice que no habrá buses hoy, que si queremos él nos llevará en microbús por 30e (el bus de atm eran 12,5e). desconfiamos pensando que nos la quieren clavar, pero tres catalanes que estaban sentados en la terraza nos dicen que nos fiemos. es amigo suyo y nos lo está haciendo a precio de coste. en pocas palabras: que nos está salvando la vida.


con muchos, muchos nervios, hablamos con los catalanes y parece que nospueden echar un cable. así que dejamos las mochilas mientras vamos a comer algo (no lo hemos hecho en todo el día), pero tranquilos, que comer, hoy, comeremos a base de bien. total que vamos al primer puesto de comida que vemos y con lo que sabemos nosotros de francés (cero) y lo que sabe el buen señor de inglés (cero) conseguimos entendernos y que nos ponga dos platazos de pollo con patatas.  pagamos enseguida la comida, y mientras levantamos la cabeza cada vez que vemos pasar un coche, nos comemos el pollo en cuestión de minutos.

volvemos con los catalanes y nos dicen que han habido unos pequeños problemillas: que el minibus que queríamos alguilar no funciona. bien! ha fallado el sistema eléctrico así que ahora mismo estamos sin opciones. se está estudiando la posibilidad de ir en taxi.

ah, por si  a estas alturas alguien se lo ha preguntado:  como es que si están cortadas las carreteras se puede ir en taxi o microbús? la respuesta es la siguiente: para salir de rissani (y de cualquier pueblo cercano al destierto) existen dos rutas principales. una de ellas va hacia marrakech, atravesando el espectacular puerto de montaña tizi’n tichka y la otra hacia fez, atravesando el tizi-n-test. ambas rutas, que es por donde circulan los autobuses, se encuentran cerradas. pero existen otras alternativas que, dando algun que otro mucho más rodeo, pasando por más puertos de montaña y otras carreteras, por llamarlas de alguna manera, permiten llegar a fez.

tras la imposibilidad de tomar un microbús  comienza a sonar con fuerza la opción de ir en taxi. pero no todo es tan sencillo. resulta que los taxistas no se la quieren jugar a llegar al puerto de montaña y que esté cerrado. se tantea la posibilidad de de contratar un 4×4 con cadenas por si el taxi no puede continuar con su camino, pero piden demasiado y descartamos la opción.

para acabar de decidir la jugada vamos a un bar, dónde nosotros somos los únicos extranjeros. allí tiene lugar una cumbre a tres? cuatro? cinco? bandas.. el amigo de los catalanes está negociando acaloradamente con un hombre (EL hombre) como si le fuera la vida en ello. de vez en cuando se oyen unos gritos. la cosa no pinta nada bien. enviamos  a casa mensajes tranquilizadores diciendo que todo se solucionará pronto (no nos lo creemos ni nosotros). tras unos cuantos tés y una larga espera tenemos cómo volver! !! ese hombre con capucha, vestido cuál elfo del bosque, será nuestro taxista durante las próximas 8 horas.

está todo listo para marcharnos, pero antes toca cenar. sí, no importa que hace una hora nos hayamos metido medio pollo entre pecho y espalda. nos han invitado a cenar a casa del amigo de los 3 catalanes, así que habrá que hacer un hueco como sea. la casa tiene dos plantas. en la primera están todos los dormitorios y en la segunda una terraza con lavabo (ya volveremos a este punto más tarde). durante toda la visita la mujer permanece en un cuarto, apartada, junto a los hijos. tan solo vemos a la hija pequeña que se encarga de ir sirviendonos el té.

empieza el banquete: traen un plato con pan y pescado frito. cuando parece que hemos superado la prueba aparece de la nada una olla de barro enorme llena de cous-cous. nos miramos con los catalanes y nos dicen que comamos lo que podamos, pero que al menos lo probemos. con el pan, que utilizamos a modo de cubierto, vamos desplazando disimuladamente nuestra parte de comida hacia el resto de la olla. objetivo conseguido! tras rechazar más comida y té finalmente parece que podemos marcharnos.

cómo toca un camino muy largo, decidimos ir al baño. yo voy el último y… sorpresa! a quien le ha entrado diarrea antes de irnos?? premio! puramente psicológica, porque no creo que nos haya dado tiempo a digerir toda la comida. o quizás era el pollo, quién sabe. total, que el baño queda hecho un cristo, pero a base de cubos de agua el aspecto mejora algo (que no la olor). bajo y cuando ya estaba con la mochila en la espalda para irnos resulta que los tres catalanes deciden ir al baño también. cuando van bajando uno a uno no sé donde meterme. vaya risas nos echamos recordandolo luego…

nos despedimos de la familia agradeciendo los 100kg de comida que nos han preparado y vamos hacia el taxi. pagamos la mitad por adelantado. en el taxi vamos 6 personas: los tres catalanes atrás, el conductor y  a nosotros nos toca compartir asiento delantero y sin cinturón; más que nada porque no se puede abrochar.

antes de salir de la ciudad paramos en una comisaría. en marruecos todo está muy controlado. por las “carreteras” te puedes encontrar multitud de controles de la policía, que al ver que eres extranjero no te harán detener, pero sino, te tocará apechugar. después de dar parte enla comisaría de que queremos ir hasta fez podemos emprender la marcha.

deben ser las 11 de la noche; 8 horas por delante. durante el trayecto intento no dormirme. aunque entablar una conversación con el taxista es inútil (tiene la misma idea de inglés que yo de francés), el estar despierto, por decirlo de alguna manera, me hace estar más tranquilo en caso de que se quedara dormido.  menos nosotros, todos duermen. los kilómetros se suceden uno tras otro en el más absoluto silencio.

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2 comentarios

Archivado bajo marruecos, viajes

2 Respuestas a “Capítulo 6. No os vais a poder ir

  1. Menuda aventurilla, aunque esta ya me la contaste, ya estás por aquí, asi que la nieve no pudo con vosotros. jeje. Pero yo tengo dudas más chorras de tu viaje.
    Por ejemplo, dónde os duchábais? Con cubos de agua? (en las dunas y sitios así me refiero…) Y la comida, cómo cocinaban ellos?

  2. ei! pues cuando estábamos en el desierto allí no hay problemas porque para dormir estaban las haimas, pero para ducharse había una caseta con baños y agua caliente (con las placas solares no tienen problemas).
    y para cocinar y todo, pues supongo que tambíen aprovecharían la energía solar..
    otro tema es cuando fuimos desierto adentro con los camellos. eso no me preguntes cómo se lo montan. de hecho, nosotros llevamos con los camellos las botellas de agua y algo de comida..

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