Capítulo 7. Y final


Pero no todo iba a ser tan sencillo. llevamos dos horas de camino y las curvas del puerto de montaña despiertan a quienes habían conseguido conciliar el sueño. al poco rato nos topamos con una barrera: el puerto de montaña está cerrado. y ahora qué? pues tendremos que parar y pasar la noche aquí, nos contesta el taxista, que sale del coche.

fuera no hay nada, tan solo un edificio y algunos coches parados. nuestro chófer vuelve con dos mantas. ¡y nosotros que pensábamos que el edificio era una pensión o algo! pues resulta que no; le da una manta a los catalanes y se envuelve con la otra. mmm, gracias y tal… tiramos de chaquetas y cualquier otra prenda que pueda darnos algo de calor.

Mientras estamos fuera llegan más y más coches. algunos intentan pasar.  la barrera cierra sólo uno de los dos sentidos del puerto, el otro queda libre por si alguien lleva cadenas y se quiere arriesgar. la mayoría de los coches que han pasado acaban volviendo. después de un buen rato de espera nuestro chófer habla con otros conductores y decidimos montar un pequeño convoy de 3 coches y probar suerte.

vamos realmente lentos. al principio parece que la cosa funciona, pero más adelante nos topamos con algunas placas de hielo y,  pese a ir a 5km/h, el coche va adonde quiere. un poco más adelante nos encontramos algo de pendiente, el coche (o mejor dicho las ruedas) ya no responden. por mucho que aceleremos no nos movemos ni un palmo. damos la vuelta y volvemos.

así que tocará pasar la noche en el coche hasta que las quitanieves, que están aparcadas a la entrada del puerto, decidan empezar a trabajar. en los cristales, dentro del coche, se empieza a formar una fina capa de hielo.  y la calefacción no funciona… dios mio qué frío! en estos momentos firmo que me tengan que amputar sólo unos pocos dedos.. ¡cómo puede dormir la gente con este frío! es que no piensas en sus dedos?

más tarde todo el mundo se despierta con el sonido de las quitanieves. comienza el movimiento de coches. nosotros vamos a una caseta que había junto a la entrada del puerto y metemos, literamente, los pies en la chimenea. empiezo a sentir sensibilidad en los pies…

nos invitan a un té para entrar en calor. las máquinas hace rato que han empezado a moverse así que podemos probar suerte. ahora que es de día podemos ver toda la nieve que había en la carretera. la cosa parece que va bien y conseguimos llegar hasta abajo sin mayores problemas. son las 7 de la mañana y por delante nos quedan unas siete u ocho horas de carretera. nosotros no tenemos mucha prisa, pero los catalanes tienen que coger su avión sobre las 7 de la tarde. si las carreteras en marruecos no son gran cosa, uno se puede imaginar como serán las rutas alternativas… el culo ya no tiene forma. cada cierto tiempo vamos cambiando de sitio, por eso de ir compensando las deformaciones, más que nada.

mientras vamos por una de las solitarias carreteras vemos que vienen hacia nosotros, a toda velocidad, tres todoterrenos negros y no paran de hacernos luces. en ese momento pensé.. uff, ya está, estos se bajan, nos cogen y a ver quien se entera. sí, ya lo sé, muchas películas hemos visto, pero es lo primero que se me pasó por la cabeza. en el último momento nuestro conductor se aparta y pasan a toda velocidad.

tras unas par de horas de viaje hacemos una para técnica para desayunar algo en uno de los chopocientos pueblos que pasamos. seguimos nuestro camino y sobre las 3 de la tarde estamos entrando en fez, no sin que antes nuestro estimado chófer nos deleite con un adelantamiento (en marruecos la gente adelanta y luego mira) en el que acabamos en paralelo un coche, un camión y nosotros. las caras de todo el mundo son un poema.  no volvemos a adelantar ni a un burro en lo que queda de camino.

al llegar a fez nos bajamos con los catalanes en la estación de buses. nos despedimos de ellos y del chofer, que se han portado muy bien con nosotros. ellos se van hacia el aeropuerto. nosotros cogemos un taxi y vamos hacia el centro en busca de un albergue. en fez no habíamos mirado nada, así que esperamos que la gente que hay por la calle nos ofrezca alojamiento. vamos a unos cuantos pero los acabamos descartando todos porque no nos acaban de convencer. al final acabamos en una pequeña pensión en una de las calles principales.

dejamos las cosas y vamos a dar una vuelta por la ciudad. fez es mucho más tranquilo que marrakech. te pueden ofrecer cosas, pero si dices que no te suelen dejar en paz. vamos a dormir pronto al hostal porque ha sido un día muy largo. mañana toca madrugar para aprovechar bien el día.

al día siguiente nos levantamos pronto y vamos a ver las curterías. mucha gente se ofrece a enseñártelas desde unas terrazas y luego te llevan a sus tiendas. hace una olor bastante fuerte, y la variedad de colores que se ven desde las terrazas  no son, ni por asomo, los que se pueden ver en las postales. aquí también conocen el photoshop.

acabamos en una de las tiendas, pero los precios son carillos así que decidimos ir a otras para acabar de gastar los últimos dirhams del viaje. tomamos un té en un bar junto a la mezquita y volvemos hacia el hostal a recoger las cosas. de camino compramos un arsenal de comida para llevarnos al aeropuerto. durante el trayecto en taxi no nos podemos resistir y acabamos devorando la mitad. cómo echaremos de menos la comida marroquí!

y nada, hasta aquí el diario de esta pequeña aventura en un gran país.

hasta pronto marruecos!

The Dirham experience. Capítulos anteriores

Ver VIDEO — The Dirham Experience

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