Budapest


Antes de que pase más tiempo y quede en el olvido subiré unas cuantas fotos de la escapada a Budapest y Bratislava de esta pasada Semana Santa.

Después de un tranquilo vuelo de algo más de tres horas llegamos al aeropuerto de Budapest. De allí cogimos un tren hasta el centro. La capital húngara tiene varias estaciones de tren: Keleti, Déli y Nyugati. Esta última, la más céntrica, es a la que fuimos nosotros.

Siempre me han fascinado las estaciones de tren. No hay término medio; o te toca pegarte una buena carrera nada más llegar a la estación para coger un enlace que sale en cuestión de minutos, o esperar una eternidad a que salga tu tren. Es entonces cuando te puedes pasar horas mirando a la gente que viene y va; a los recién llegados y medio perdidos, a los que corren para intentar coger ese tren que sale en cuestión de segundos, o a la gente que trabaja allí y que, absorbidos en la monotonía del día a día de la estación, se pierden todas estas pequeñas historias.

Me sorprendió mucho la cultura del transporte sobre las dos ruedas que hay en la capital. Esos días se podían ver gran cantidad de carteles anunciando concentraciones de bici crítica.

No tuvimos mucha suerte a la hora de encontrar albergue rápidamente. Que fuéramos en Semana Santa y sin reserva es lo que tiene. Aunque nos sirvió para callejear bastante y tener una primera toma de contacto con la ciudad. Espectacular edificio, como todos los de Budapest.

El patio interior es un elemento común en muchos de los edificios de Pest.

Szabadság es uno de los cuatro puentes peatonales que unen Buda y Pest. Aunque el más famoso es el ‘Puente de las cadenas’, este puente, cuya traducción literal es “puente de la libertad”, es el que más me gustó de Budapest. Por él también circula el tranvía.

Frutería en el barrio judío donde nos alojábamos.

Aprovechando la llegada del buen tiempo la gente aprovecha para dar una vuelta por una de las muchas plazas de Pest, la ciudad nueva.

Funicular que sube hasta el Castillo de Buda, también conocido como Castillo Real. Nosotros preferimos hacer deporte y subir andando.

Vista de Pest, a la que se puede llegar desde El Puente de las Cadenas.

Panorámica del Parlamento de Budapest desde la otra orilla del Danubio.

Impresionante arquitectura junto al Castillo de Buda. Las vistas desde arriba, un regalo para los sentidos. En uno de los miradores, en una privilegiada terraza, se puede uno relajar y pasar la tarde escuchando la música de los violines.

Inmensidad. Plaza de los héroes, Budapest.

Después de recorrernos media ciudad a pie, llegamos a los baños de Széchenyie, uno de los más famosos de la ciudad. Nos dicen que cierran en quince minutos… mi gozo en un pozo. Al menos pudimos ver gran cantidad de parques y edificios durante el trayecto. No hubiera sido una mala ocasión para coger un tranvía ya que las avenidas tienen unas dimensiones que le quitan a uno el hipo.

Al día siguiente nos pudimos quitar la espinita y fuimos a los baños de Gellert, más céntricos, junto al Puente Szabadság. No sé porque pero me esperaba más de los baños. En sí no están mal, aguas termales, saunas,.. pero están muy pensados de cara al turista. No son nada baratos, y quitando la arquitectura de los baños, por poner un ejemplo reciente que me viene a la cabeza, una piscina pública de Reykjavík no tiene nada que envidiar a estos baños.

Y una vez fuera, arrugados como pasas y casi sin fuerzas (vale que la fiesta de la noche anterior también influyó) subimos hacia el bastión de los pescadores. La subida esta llena de parques y las vistas una vez arriba bien merecen el esfuerzo.

Más panorámicas del Danubio desde El bastión de los pescadores

Disfrutando de las vistas sobre el río Danubio, con una gran banda sonora. Unas fotos nocturnas junto a la estación de Nyugati.

Y para acabar, una tienda llena de unas reliquias que consiguieron que se me hiciera la boca agua.
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2 comentarios

Archivado bajo viajes

2 Respuestas a “Budapest

  1. Bonitas fotos! Que recuerdos de Budapest… Para la próxima te recomiendo que vayas a los baños Szechenyi (creo que se escribía así) en lugar de a los Gellert. Son más baratos, para mi gusto más bonitos, y si vas en horario tarde-noche hay mucha más gente joven. Un saludo.

  2. Gracias! Me sorprendió lo grande que es Budapest. Lo que pudimos caminar.. Ya, habíamos oído que los “Széchenyie” estaban bien, pero cuando llegamos estaban cerrando, así que al día siguiente decidimos ir a otros que no habíamos visto (por fuera) y acabamos yendo a los Gellert. Queda pendiente para la próxima visita, que fuimos un poco de bólido esta vez jeje.
    Saludos!

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