Archivo de la categoría: filosofía barata

He venido a Kumasi sin objetivo alguno. Por lo general se cree que tener un objetivo marcado es algo bueno: que la persona sabe lo que quiere y que lo persigue; por otra parte, sin embargo, tal situación le impone unas anteojeras, como las de los caballos: ve única y exclusivamente su objetivo y nada más. Y ocurre, por el contrario, que lo que está más allá, lo que se sale del límite impuesto en amplitud y profundidad puede resultar mucho más interesante e importante. A fin de cuentas, entrar en un mundo diferente significa penetrar en un misterio, y ese misterio puede guardar muchos laberintos y recovecos, ¡tantos enigmas e incógnitas!

Ébano — Ryszard Kapuściński

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Lo imposible sólo tarda un poco más

Todo el que combate una cualidad positiva es un impotente
querer lo inverosímil es ennoblecerse
querer lo vulgar es un envilecimiento premeditado
amar lo vulgar es sumergirse en la oscuridad de la nada
amar lo inverosímil es avanzar de cara hacia el sol
el joven que se inclina hacia lo vulgar nace viejo
el viejo que se inclina hacia lo inverosímil es joven
lo inverosímil es el sueño
lo vulgar es el ronquido
la humanidad ronca
pero el artista está en la obligación de hacer la señal, o no es artista.

Lo imposible sólo tarda un poco más — Jardiel Poncela

Esta noche viendo La 2Noticias (de una Mara Torres que me tiene totalmente loco) topé con este poema recitado por Pep Gatell (uno de los directores de La fura dels baus). El telediario no ha sido uno más, sino un resumen de cinco artistas que han pasado por el programa a lo largo de este pasado 2011: Albert Espinosa, un cocinero vasco, una cantante madrileña, una escritora que tampoco conocía y Pep Gatell, que propone imaginar y evadirse de la realidad como descanso a todos los problemas y dolores de cabeza del mundo en que vivimos, y comenta el poder de la manipulación.

Nos hemos acostumbrado a no pensar en infinito y nuestra mente es infinita. Cualquier persona puede imaginar el infinito. ¿Qué es el infinito? Algo supergrande donde puede pasar cualquier cosa. Y la televisión y los medios de comunicación tienden a cerrar esta infinidad y compartimentan las cosas y nos dicen lo que está bien, lo que está mal, lo que está regular… y nuestro cerebro tiende a poner las cosas como “en orden”. De pronto está bien que haya ficciones que crucen estos cajones de información, los destrocen, porque de esta manera el cerebro respira y ve fronteras más allá de lo que contienen estos cajones. Creo que la ficción sirve para esto, la ciencia ficción y la ficción en general.

Sobre estas líneas un pequeño discurso de Gatell, y el telediario íntegro de aquel día. Merece la pena perder 22 minutos. Se puede ver completo el telediario del Día de Reyes en la página de RTVE. Una pena que no se hagan más informativos como éste.

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Utopía

Ella estaba en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.

Camino dos pasos y
el horizonte se corre
diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.

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Pies de página

En todas las páginas del primer número de Orsai se incluye una pequeña cita, a modo de pie de página, relacionado con la historia que se cuenta. La mayoría de las veces, sumergido por la lectura y la poca costumbre ante esta novedad, me las saltaba. Pocas páginas después las recordaba, y podía leerlas del tirón. Algunas muy ingeniosas. En su contexto tienen más gracia, pero me arriesgaré y pondré algunas aquí.

Por cierto, el número dos saldrá el próximo mes de abril. Si no tienes el primero puedes conseguirlo aquí; es gratis, aunque gastarse unos euros para las próximas ediciones en papel (la primera ya se agotó) es algo de lo que no te arrepentirás. Si quieres indagar un poco más acerca de este valiente proyecto: aquí o en su página web.

Pocas cámaras agradecen haber posado para ellas

La fotografía es la única disciplina que inmortaliza a través de sus disparos

Los coleccionistas de billetes pagan con tarjeta para no sufrir

Los mosquitos nos pican por los ronquidos de la noche anterior

Agarrar en Argentina, coger en España

No observar la balanza es hacer la vista gorda

Para los chalecos antibalas la vida de los brazos no vale nada

Las lapidaciones vascas duran un segundo como mucho

Hubo una vez y el resto fue plagio

La curiosidad mató al gato al octavo intento

En la época del dial-up con verle la frente ya sabías si valía la pena esperar

Gritar es la publicidad de hablar

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Experimentando

Mucha gente mantiene la opinión de que el hombre es bueno por naturaleza, mientras que otros afirman todo lo contrario. Pues bien, yo no pienso que sea todo blanco o todo negro, aunque algunas veces yo mismo actúe siguiendo esta filosofía, y que mi visión sobre el futuro del mundo no sea precisamente optimista…

Y es que no todos son tan malos, ni todos tan buenos. Este post no trata de justificar ni exculpar ciertas acciones o comportamientos, sino reflejar cómo puede llegar a comportarse el ser humano bajo determinadas circunstancias. Es decir, demostrar qué decisiones puede llegar a tomar una persona, por ejemplo, bajo el mando de una autoridad. Y puede resultar muy fácil desde la distancia jugzar los actos de estos individuos como barbaridades, pero vistos los resultados de estos experimentos, a ver quien es capaz de decir yo no haría esto o yo no haría lo otro. Pues lo dicho, no me enrollo más y voy a exponer de forma breve dos experimentos que han tenido una gran trascendencia; el de Milgram y el de la carcel de Stanford.


El experimento de Milgram

 Muestra hasta que punto es capaz de infringir dolor una persona a otra por el mero hecho de estar bajo la supervisión de un superior. Explicado de manera muy rápida: el experimento consta de 3 personas: el alumno (que en realidad es un actor), el profesor (la persona que hace las preguntas,  y que es la persona que en realidad será analizada) y el experimentador (que da las órdenes al profesor).

Entonces, el profesor y el experimentador entran en una sala, y éste último le muestra a otra persona (el alumno) que está atado a una silla y tiene con una serie de electrodos en el cuerpo. El profesor deberá ir realizando una serie de preguntas al alumno y cuando éste falle aplicarle una descarga, que irá aumentando progresivamente.

Las primeras descargas son leves, pero a medida que va subiendo la potencia, los gritos del alumno son más y más fuertes. En algunos momentos los profesores se detienen preocupándose por el estado del alumno (al que no ven) o por los daños que le puedan causar, pero al recibir las órdenes de su superior, que alega que es parte del experimento y deben continuar, la gran mayoría siguen.

En las preguntas finales se aplican descargas de más de 250V. Antes de realizar el experimento se realizó una estimación de cuanta gente pensaban que seguiría hasta el final del experimento, y se obtuvieron resultados en torno al 10%, mientras que en la realidad, para sorpresa de todos, 2 de cada 3 participantes llegaron hasta el final, pese a conocer el dolor que estaban infligiendo a sus alumnos. Una de las lecturas que se pueden hacer de este experimento, es que muchas personas, al no sentirse plenamente responsable de sus actos y que consideran que tan solo están siguiendo órdenes de un superior, deciden continuar con el experimento. En esta página se explica más detalladamente el funcionamiento del mismo. Y aquí un vídeo donde se recrea el experimento y se entiende mucho mejor.

El experimento de la cárcel de Stanford

Casi todas las personas podemos ser inducidas a actuar con violencia cuando el entorno favorece una serie de procesos psicológicos.

Este experimento, realizado en el año 1971 en la universidad de Stanford por un grupo de investigadores, trata de demostrar la influencia de un entorno desfavorable en personas aparentemente normales. El experimento tuvo que ser cancelado antes de lo previsto por los incidentes dentro de la cárcel.

En él, participan una serie de voluntarios que son elegidos tras ser analizados física y psicologicamente. A un grupo de ellos se les asignará el rol de prisioneros, mientras que a otros el de guardianes. Al poco tiempo, los guardianes empezaron a infligir castigos y vejaciones a sus prisioneros.

Estos comportamientos pueden traer a la memoria los recientes casos como las tropas americanas que, entre otras,  invadieron Iraq o los guardianes en los campos de concentración nazi.

En esta página se explica más detalladamente el experimento. Y aquí un video donde se comenta el experimento y sus resutados.


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el derecho al delirio

Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuándo nació.
El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero todo el mundo entero celebra y teme esta frontera.

Texto de Eduardo Galeano. Extraido del último capítulo del libro Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Muy buen libro que decidí leer tras descubrir este vídeo en un blog (que ya no existe, pero espero que en breves vuelva a ser retomado)

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