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Capítulo 7. Y final

Pero no todo iba a ser tan sencillo. llevamos dos horas de camino y las curvas del puerto de montaña despiertan a quienes habían conseguido conciliar el sueño. al poco rato nos topamos con una barrera: el puerto de montaña está cerrado. y ahora qué? pues tendremos que parar y pasar la noche aquí, nos contesta el taxista, que sale del coche.

fuera no hay nada, tan solo un edificio y algunos coches parados. nuestro chófer vuelve con dos mantas. ¡y nosotros que pensábamos que el edificio era una pensión o algo! pues resulta que no; le da una manta a los catalanes y se envuelve con la otra. mmm, gracias y tal… tiramos de chaquetas y cualquier otra prenda que pueda darnos algo de calor.

Mientras estamos fuera llegan más y más coches. algunos intentan pasar.  la barrera cierra sólo uno de los dos sentidos del puerto, el otro queda libre por si alguien lleva cadenas y se quiere arriesgar. la mayoría de los coches que han pasado acaban volviendo. después de un buen rato de espera nuestro chófer habla con otros conductores y decidimos montar un pequeño convoy de 3 coches y probar suerte.

vamos realmente lentos. al principio parece que la cosa funciona, pero más adelante nos topamos con algunas placas de hielo y,  pese a ir a 5km/h, el coche va adonde quiere. un poco más adelante nos encontramos algo de pendiente, el coche (o mejor dicho las ruedas) ya no responden. por mucho que aceleremos no nos movemos ni un palmo. damos la vuelta y volvemos.

así que tocará pasar la noche en el coche hasta que las quitanieves, que están aparcadas a la entrada del puerto, decidan empezar a trabajar. en los cristales, dentro del coche, se empieza a formar una fina capa de hielo.  y la calefacción no funciona… dios mio qué frío! en estos momentos firmo que me tengan que amputar sólo unos pocos dedos.. ¡cómo puede dormir la gente con este frío! es que no piensas en sus dedos?

más tarde todo el mundo se despierta con el sonido de las quitanieves. comienza el movimiento de coches. nosotros vamos a una caseta que había junto a la entrada del puerto y metemos, literamente, los pies en la chimenea. empiezo a sentir sensibilidad en los pies…

nos invitan a un té para entrar en calor. las máquinas hace rato que han empezado a moverse así que podemos probar suerte. ahora que es de día podemos ver toda la nieve que había en la carretera. la cosa parece que va bien y conseguimos llegar hasta abajo sin mayores problemas. son las 7 de la mañana y por delante nos quedan unas siete u ocho horas de carretera. nosotros no tenemos mucha prisa, pero los catalanes tienen que coger su avión sobre las 7 de la tarde. si las carreteras en marruecos no son gran cosa, uno se puede imaginar como serán las rutas alternativas… el culo ya no tiene forma. cada cierto tiempo vamos cambiando de sitio, por eso de ir compensando las deformaciones, más que nada.

mientras vamos por una de las solitarias carreteras vemos que vienen hacia nosotros, a toda velocidad, tres todoterrenos negros y no paran de hacernos luces. en ese momento pensé.. uff, ya está, estos se bajan, nos cogen y a ver quien se entera. sí, ya lo sé, muchas películas hemos visto, pero es lo primero que se me pasó por la cabeza. en el último momento nuestro conductor se aparta y pasan a toda velocidad.

tras unas par de horas de viaje hacemos una para técnica para desayunar algo en uno de los chopocientos pueblos que pasamos. seguimos nuestro camino y sobre las 3 de la tarde estamos entrando en fez, no sin que antes nuestro estimado chófer nos deleite con un adelantamiento (en marruecos la gente adelanta y luego mira) en el que acabamos en paralelo un coche, un camión y nosotros. las caras de todo el mundo son un poema.  no volvemos a adelantar ni a un burro en lo que queda de camino.

al llegar a fez nos bajamos con los catalanes en la estación de buses. nos despedimos de ellos y del chofer, que se han portado muy bien con nosotros. ellos se van hacia el aeropuerto. nosotros cogemos un taxi y vamos hacia el centro en busca de un albergue. en fez no habíamos mirado nada, así que esperamos que la gente que hay por la calle nos ofrezca alojamiento. vamos a unos cuantos pero los acabamos descartando todos porque no nos acaban de convencer. al final acabamos en una pequeña pensión en una de las calles principales.

dejamos las cosas y vamos a dar una vuelta por la ciudad. fez es mucho más tranquilo que marrakech. te pueden ofrecer cosas, pero si dices que no te suelen dejar en paz. vamos a dormir pronto al hostal porque ha sido un día muy largo. mañana toca madrugar para aprovechar bien el día.

al día siguiente nos levantamos pronto y vamos a ver las curterías. mucha gente se ofrece a enseñártelas desde unas terrazas y luego te llevan a sus tiendas. hace una olor bastante fuerte, y la variedad de colores que se ven desde las terrazas  no son, ni por asomo, los que se pueden ver en las postales. aquí también conocen el photoshop.

acabamos en una de las tiendas, pero los precios son carillos así que decidimos ir a otras para acabar de gastar los últimos dirhams del viaje. tomamos un té en un bar junto a la mezquita y volvemos hacia el hostal a recoger las cosas. de camino compramos un arsenal de comida para llevarnos al aeropuerto. durante el trayecto en taxi no nos podemos resistir y acabamos devorando la mitad. cómo echaremos de menos la comida marroquí!

y nada, hasta aquí el diario de esta pequeña aventura en un gran país.

hasta pronto marruecos!

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Capítulo 6. No os vais a poder ir

Arranca el día bastante pronto, aunque más tarde de lo planeado. Tras comprobar que aun no ha aparecido el sol tras de las dunas, nos dirigimos a la cima de una de ellas para contemplar el espectáculo.

a lo lejos divisamos a nuestro guía, que nos avisa de que nuestro desayuno ya está listo. tenemos poca hambre, pero viendo el banquete que ha preparado, decidimos acabar con gran parte de él haciendo algo de hueco en nuestros estómagos y bolsillos.

Nos despedimos del hombrecillo del campamento, que en un segundo nos ha montado un tenderete con miniaturas de camellos hechas por él. le decimos que gracias, pero que no pensamos comprar nada hasta el final del viaje. antes de irnos le dejamos unos cuantos medicamentos que tenemos y nos despedimos. por delante quedan dos horas de balanceo continuo bajo los primeros rayos de sol.

llegamos a nuestro campamento sobre las 11 de la mañana. hasta las 4 de la tarde no vendrá a recogernos la furgoneta que nos llevará hasta rissani, donde cogeremos nuestro bus hasta fez. así que nada, en el campamento no hay gran cosa que hacer; nos quedamos charlando un rato con nouredine, un chico que  trabaja allí y chapurrea algo de inglés. hablamos de las costumbres de marruecos y de cómo se vive en españa, de cómo la gente se divierte, el consumo de alcohol en marruecos y en españa, …

más tarde nos vamos a pegar una buena ducha, acabamos de preparar la maleta y sobre las 4 y media nos viene a recoger una destartalada furgoneta. nos despedimos de la gente de la kasbah y emprendemos nuestro largo camino rumbo a fez. en el desierto de merzouga hay una gran cantidad de kasbahs situadas a los pies de las dunas. la nuestra se encuentra en uno de los extremos, así que durante el recorrido nos tocará pararnos en gran parte de ellas. en muchas únicamente se bajan para intercambiar comida (como una mandarinas que están bien buenas), mientras que en otras se sube más gente, aunque ningún turista.

cuando estamos llegando a rissani, uno de los chicos que se ha subido nos dice “no os vais a poder ir“. al principio le ignoramos pensando que se quiere quedar con nosotros pero cuando al cabo de un rato añade que las carreteras están cortadas la cosa pierde su gracia:

– cómo que están cortadas?

– sí, están cortadas.

– pero por qué? qué ha pasado?

– la nieve. está todo cortado..

nos miramos y echamos un vistazo al exterior. un sol de escándalo. este tio se está quedando con nosotros. …l legamos a la estación y, con algo de canguele, vamos a la oficina de atm, que está en una terraza entre varios bares. alli nos confirman las noticias. no va a salir el bus de atm. ayer tampoco lo hizo y no nos aseguran que mañana lo haga. bien!

momento de bajón: muchos nervios, estamos en un pueblo enano, aislados, y sin conocer a nadie. bueno, antes que quedarnos allí podríamos volver a la kasbah, dónde al menos conocemos a alguien. al poco rato de estar en la cola se nos hacerca un hombre y nos dice que no habrá buses hoy, que si queremos él nos llevará en microbús por 30e (el bus de atm eran 12,5e). desconfiamos pensando que nos la quieren clavar, pero tres catalanes que estaban sentados en la terraza nos dicen que nos fiemos. es amigo suyo y nos lo está haciendo a precio de coste. en pocas palabras: que nos está salvando la vida.


con muchos, muchos nervios, hablamos con los catalanes y parece que nospueden echar un cable. así que dejamos las mochilas mientras vamos a comer algo (no lo hemos hecho en todo el día), pero tranquilos, que comer, hoy, comeremos a base de bien. total que vamos al primer puesto de comida que vemos y con lo que sabemos nosotros de francés (cero) y lo que sabe el buen señor de inglés (cero) conseguimos entendernos y que nos ponga dos platazos de pollo con patatas.  pagamos enseguida la comida, y mientras levantamos la cabeza cada vez que vemos pasar un coche, nos comemos el pollo en cuestión de minutos.

volvemos con los catalanes y nos dicen que han habido unos pequeños problemillas: que el minibus que queríamos alguilar no funciona. bien! ha fallado el sistema eléctrico así que ahora mismo estamos sin opciones. se está estudiando la posibilidad de ir en taxi.

ah, por si  a estas alturas alguien se lo ha preguntado:  como es que si están cortadas las carreteras se puede ir en taxi o microbús? la respuesta es la siguiente: para salir de rissani (y de cualquier pueblo cercano al destierto) existen dos rutas principales. una de ellas va hacia marrakech, atravesando el espectacular puerto de montaña tizi’n tichka y la otra hacia fez, atravesando el tizi-n-test. ambas rutas, que es por donde circulan los autobuses, se encuentran cerradas. pero existen otras alternativas que, dando algun que otro mucho más rodeo, pasando por más puertos de montaña y otras carreteras, por llamarlas de alguna manera, permiten llegar a fez.

tras la imposibilidad de tomar un microbús  comienza a sonar con fuerza la opción de ir en taxi. pero no todo es tan sencillo. resulta que los taxistas no se la quieren jugar a llegar al puerto de montaña y que esté cerrado. se tantea la posibilidad de de contratar un 4×4 con cadenas por si el taxi no puede continuar con su camino, pero piden demasiado y descartamos la opción.

para acabar de decidir la jugada vamos a un bar, dónde nosotros somos los únicos extranjeros. allí tiene lugar una cumbre a tres? cuatro? cinco? bandas.. el amigo de los catalanes está negociando acaloradamente con un hombre (EL hombre) como si le fuera la vida en ello. de vez en cuando se oyen unos gritos. la cosa no pinta nada bien. enviamos  a casa mensajes tranquilizadores diciendo que todo se solucionará pronto (no nos lo creemos ni nosotros). tras unos cuantos tés y una larga espera tenemos cómo volver! !! ese hombre con capucha, vestido cuál elfo del bosque, será nuestro taxista durante las próximas 8 horas.

está todo listo para marcharnos, pero antes toca cenar. sí, no importa que hace una hora nos hayamos metido medio pollo entre pecho y espalda. nos han invitado a cenar a casa del amigo de los 3 catalanes, así que habrá que hacer un hueco como sea. la casa tiene dos plantas. en la primera están todos los dormitorios y en la segunda una terraza con lavabo (ya volveremos a este punto más tarde). durante toda la visita la mujer permanece en un cuarto, apartada, junto a los hijos. tan solo vemos a la hija pequeña que se encarga de ir sirviendonos el té.

empieza el banquete: traen un plato con pan y pescado frito. cuando parece que hemos superado la prueba aparece de la nada una olla de barro enorme llena de cous-cous. nos miramos con los catalanes y nos dicen que comamos lo que podamos, pero que al menos lo probemos. con el pan, que utilizamos a modo de cubierto, vamos desplazando disimuladamente nuestra parte de comida hacia el resto de la olla. objetivo conseguido! tras rechazar más comida y té finalmente parece que podemos marcharnos.

cómo toca un camino muy largo, decidimos ir al baño. yo voy el último y… sorpresa! a quien le ha entrado diarrea antes de irnos?? premio! puramente psicológica, porque no creo que nos haya dado tiempo a digerir toda la comida. o quizás era el pollo, quién sabe. total, que el baño queda hecho un cristo, pero a base de cubos de agua el aspecto mejora algo (que no la olor). bajo y cuando ya estaba con la mochila en la espalda para irnos resulta que los tres catalanes deciden ir al baño también. cuando van bajando uno a uno no sé donde meterme. vaya risas nos echamos recordandolo luego…

nos despedimos de la familia agradeciendo los 100kg de comida que nos han preparado y vamos hacia el taxi. pagamos la mitad por adelantado. en el taxi vamos 6 personas: los tres catalanes atrás, el conductor y  a nosotros nos toca compartir asiento delantero y sin cinturón; más que nada porque no se puede abrochar.

antes de salir de la ciudad paramos en una comisaría. en marruecos todo está muy controlado. por las “carreteras” te puedes encontrar multitud de controles de la policía, que al ver que eres extranjero no te harán detener, pero sino, te tocará apechugar. después de dar parte enla comisaría de que queremos ir hasta fez podemos emprender la marcha.

deben ser las 11 de la noche; 8 horas por delante. durante el trayecto intento no dormirme. aunque entablar una conversación con el taxista es inútil (tiene la misma idea de inglés que yo de francés), el estar despierto, por decirlo de alguna manera, me hace estar más tranquilo en caso de que se quedara dormido.  menos nosotros, todos duermen. los kilómetros se suceden uno tras otro en el más absoluto silencio.

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Capítulo5. Los dromedarios no molan

bueno, ahora que he acabado exámenes, con sus correspondientes celebreaciones y despedidas, y tengo más tiempo libre, trataré de finiquitar los capítulos que me faltan del diario “the dirham experience”.

nos habíamos quedado en una deliciosa cena tras llegar de noche a merzouga. a la mañana siguiente nos levantamos y vemos que nos hemos quedado solos en el campamento. son las 10 de la mañana y el sol empieza a pegar fuerte; en verano esto debe ser un hervidero. salimos a dar una vuelta por las dunas, que sólo habíamos visto a la luz de las velas; de día el paisaje es espectacular.

En el campamento hay poca cosa que hacer durante el día si no decides contratar alguna excursión. nos quedamos charlando un rato con la gente que trabaja allí. la mayoría son de otras ciudades (no muy cercanas)  y se pasan grandes temporadas viviendo en el campamento.

decidimos dar una vuelta por las dunas. hace un tiempo increíble, pero al poco rato avistamos una gran nube que se forma en el cielo en cuestion de segundos; no tiene buena pinta. efectivamente, al cabo de unos segundos comienza a llover y granizar con fuerza. logramos refugiarnos en unas haimas que había por allí cerca. estamos empapados, así que vamos a cambiarnos de ropa y desayunar algo.

por la tarde, coincidiendo con la puesta del sol iremos en camello dromedario (los camellos tienen dos jorobas, mientras que nuestros amigos una) hasta un campamento bereber que hay a unas dos horas, desierto adentro.

acabamos de preparar una pequeña maleta con lo que nos llevaremos y a las 4 y media emprendemos el viaje.

y no son unos dromedarios cualquiera, no. os presento a los mismísimos bob marley y jimmy hendrix (de izquierda a derecha)

ellos son los responsables de un agradable dolor donde se acaba la espalda, por así decirlo. ir en dromedario puede resultar muy divertido los primeros 5-10 minutos, pero creedme, cuando llevas dos horas allí arriba, empieza a ser una broma de mal gusto.

tras la excursioncita, durante la cual podemos disfrutar de  la puesta del sol, llegamos por fin al campamento bereber, y… sorpresa! sólo estaremos nosotros con la familia (o mejor dicho, solo el padre de la familia, porque los demás están apartados en otras haimas) y nuestro guía.. jajaja. íbamos con la idea de que estaríamos con mucha gente, tocando música, charlando… pero nos encontramos con ese panorama. encima, nuestro guía no es la alegría de la huerta, precisamente.

el pobre hombre que está en el campamento no para de sacarnos más y más comida.. charlamos un poco y depués de la cena le pedimos que nos explique un poco las constelaciones que se pueden ver desde allí. nuestro guía parece que se empieza a soltar un poco a la hora de hablar, aunque lo piensa mejor y decide continuar soltando las palabras con cuentagotas.

la verdad es que es un lugar privilegiado: en medio del desierto. ninguna luz en muchos, muchos kilómetros a la redonda y todas esas estrellas para nosotros.


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Capítulo 4. De la roca a la arena

nos levantamos sobre las 9 y bajamos a desayunar. abajo nos esperan los madrileños y nos pegamos un buen festín entre tostadas, tortilla y tes, rodeados por verticales paredes de roca. hace un día espectacular. mientras los madrileños ultiman la ruta que tomarán, nosotros calculamos cómo llegar hasta tinejdad, donde tenemos pensado coger un bus que nos llevará hasta merzouga. en teoría sale sobre las 12, pero visto como se ajustan los horarios de las guias de viaje a la realidad, tampoco confiamos mucho en ese horario.

después de desayunar vamos a dar una vuelta por las gargantas del todgha (gorges de todgha) acompañados por un espectacular sol; una pena no contar con más tiempo para pegarse una buena excursión de medio día por la zona. nos despedimos de los madrileños y emprendemos el camino. esta vez decidimos no tomar un taxi para llegar hasta el pueblo más cercano: tinerhir , que es donde ayer nos bajamos en autobús y cogimos un multitudinario taxi . tinghir, que es como allí se conoce lo que en nuestra guía aparece como tinerhir, está a un buen puñado de kilómetros, pero aun así, emprendemos nuestra ruta a pie. empezamos a hacer auto-stop, aunque con poco éxito; tan solo nos hacen caso algunos taxistas.

Después de caminar unos 20 o 30 minutos, se detiene un coche de turisas. justo lo que buscábamos! el coche es pequeñito, pero conseguimos meternos rodeados de maletas. son una pareja:  un chico suizo y su novia boliviana, que llevan ya un tiempo recorriendo marruecos en coche.  en principio nos iban a dejar en tinerhrir, pero deciden llevarnos un poco más adelante hasta el cruce donde se separan nuestros caminos (ellos tienen pensado irse hacia el sur). así que seguimos conduciendo por un paisaje desierto, donde tan solo hay una carretera con algun que otro control de policía y poco más. en marruecos es sorprendente la cantidad de controles de carretera que existen. pero si eres turista puedes andar tranquilo. de hecho, de todos los controles por los que hemos pasado, al ver que éramos turistas no nos han obligado a detenernos en ninguno. tan solo paraban a la gente de la zona.

seguimos nuestro trayecto y finalmente llegamos al cruce donde teóricamente se separan nuestros caminos. y digo teóricamente porque no lo hicieron. de hecho, no creo que nadie con un poco de corazón nos hubisese dejado allí. imagináos el panorama: una carretera larguísima que se pierde en el horizonte, rodeada de nada. absolutamente nada. tan solo el cartel que indica el desvío. así que, cambiando su recorrido, nos acompañan hasta el próximo pueblo: tinejdad.

poco antes de llegar a nuestro destino avistamos, a lo lejos, un destartalado autobús. no hay duda: es el nuestro. empezamos a acelerar y logramos adelantarlo poco antes de entrar al pueblo. una vez llegamos a algo que parece ser la estación de autobuses nos paramos. nos despedimos de la pareja, que la verdad se han portado muy bien con nosotros.

en cuanto avistamos el autobús le damos el alto. en marruecos, exceptuando las compañías de autocares para turistas (tipo CTM),  uno puede detener un bus en cuanto pase junto a él, y éste, haciendo chirriar sus antiguos frenos, se detendrá. así que lo paramos y comienza nuestra odisea: intentamos comprar nuestros dos billetes hasta merzouga, pero nos dicen que no hay ningún bus  directo. ¿cómo que no?! para colmo nadie habla algo parecido al inglés. con suerte algunos chapurrean algo de francés, pero nosotros no tenemos ni papa, así que al final recurrimos a nuestra libreta y comenzamos a jugar al pictionary con la gente que, picada por la curiosidad, nos comienza a rodear. y nosotros que pensábamos que con escribir el nombre del pueblo nos conseguiríamos entender… pues no! de cómo viene escrito en la guía a como lo escriben ellos hay un mundo. al final logramos entender que ese bus nos dejará en errachidia, donde podremos tomar un bus hasta merzouga.

el bus es de los auténticos. incluso más auténtico que el del día anterior. con asientos desmontables y todo! la gente se sorprende al vernos en ese autobús. dudo que muchos turistas tomen ese bus a diario. jaja.

finalmente logramos llegar a errachidia sobre las 4 de la tarde. hasta las 6 y media no sale nuestro bus. se nota que estamos ya cerca del desierto (una de las zonas más turísticas de marruecos), ya que en las calles la gente aborda al turista ofreciéndole alojamiento de un pariente, socio o amigo. en un principio decidimos descartar todos los ofrecimientos que nos hacen y ver un poco la ciudad, aunque descartamos esta opción al ver lo fea y gris que es ésta.

nos paramos en un bar a tomar un té, descansar un poco y jugar unas cartas. al poco de sentarnos empezamos a hablar con un hombre. nos cuenta que estuvo hace unos años trabajando en valencia. charlamos un poco sobre la zona, qué hacer en el desierto y nos acaba contando que tiene un socio con una kasbah (típica edificación mezcla de casa-fortaleza de marruecos) con haimas, a pie de dudas. qué raro! jaja. yo al principio desconfío bastante y pienso que nos quiere vender la moto. incluso llama a su socio y hablando con él. nos dice que nos va a hacer un precio especial porque somos amigos suyos. así que quedamos con él.

en un principio teníamos pensado ir hasta merzouga y allí coger un taxi hacia la kasbah a la que tuviéramos pensado ir. pero mustafà nos dice que no podremos, que los taxis no llegan hasta allí. cómo que no??! como no nos va a poder llevar un taxi hasta dónde queramos?. empezamos (empiezo) a desconfiar un poco, pero nos promete que no. al final hablamos con su amigo y quedamos en que nos recogerá en erfoud, que está algo antes de merzouga, porque el estaba haciendo compras allí. así que nos llevará directamente con su coche. aceptamos el plan y acordamos que lo iremos a ver,  pero que si no nos gusta nos podemos ir sin ningun compromiso. esto nos lo aseguroa 1000 y una veces. luego veremos por qué.

vamos a la estación y compramos nuestros billetes. mientras esperamos la llegada del autobús, entre un par de chicos se empiezan a decir de todo, ya que unos querían que compráramos los billetes a merzouga y otros a erfoud (como al final hacemos). la situación es un poco rara: nosotros enmedio de un grupo de gente que se empieza a gritar en árabe. al final nos dicen que todos amigos y subimos al bus. nos acompaña un amigo de mustafà, que también irá hacia la zona de merzouga. tras un trayecto de algo más de una hora, llegamos de noche a erfoud.

allí hemos quedado con el amigo de mustafá, que nos llevará hasta su kasbah (kasbah laila). cuando llegamos nos asedian con ofertas de alojamiento, pero les decimos que ya hemos quedado con un amigo. tras insistir un poco, nos acaban dejando en paz. al poco rato nos reunimos con el hombre, y para nuestro asombro se pone a discutir con el chico que había venido con nosotros. no le deja subir al coche y emprendemos nuestro camino. durante el trayecto nos cuenta que era un guía que quería ir a buscar trabajo, pero que no tenía lugar donde dormir ni nada. llega un momento en que uno ya no sabe de quien fiarse o a quien creer, pero el hombre con quien vamos, parece ser un buen tipo.

conducimos un buen rato por una solitaria carretera y de repende, en mitad de la nada, volantazo a la derecha y campo a través. nos miramos sorprendidos, sin apenas decir nada. no hace falta. perfectamente se podría haber parado el coche y nos podríamos haber quedados allí tirados, sin que nadie supiera nada de nosotros. continuamos por ese camino, por llamarlo de algun modo, dando grandes saltos que por poco hacen que toquemos el techo con la cabeza. finalmente avistamos a lo lejos el campamento. hemos llegado!

nos detenemos junto a la kasbah y nos acompañan a nuestra haima. dejamos las cosas y vamos a cenar algo. cuando entramos en la haima están tocando música y bailando. esperamos un rato sentados en un sofá y nos avisan de que vamos a cenar. somos los únicos que no hemos cenado. nos preparan la cena y nos pegamos un buen festín, como no podía ser de otra manera.  nos quedamos un rato hasta que acaban las actuaciones y tras charlar con algún paisano, nos vamos a dormir. ha sido un día muy largo; y mañana, más desierto.

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Capítulo 3. La prisa mata, amigo

Comienza la gran aventura. a las 4:45 nos despertamos (por error). seguimos durmiendo hasta las 5:45 y tras acabar de recoger las cosas, ponemos rumbo a la estación de autobuses.

a las 7 de la mañana sale nuestro bus. está medio vacío. ha empezado a llover, y a medida que subimos por la carretera del tizi-n-tichka, empieza a hacer un frio considerable y apenas se ve nada a dos palmos. a medio camino hacemos una parada, pero visto el frio que hace fuera (y dentro) del bus optamos por no mover ni un dedo y quedarnos en nuestro asiento.

sobre las 11 de la mañana llegamos a nuestro destino: el desvío que lleva hacia ait-benhadou, a escasos kilómetros de ourzazate. nos bajamos y tomamos nuestro primer “gran taxi”, es decir, 7 personas en un mercedes. el taxi no se va hasta que se ha llenado con otros 6 pasajeros. al principio alucinamos un poco, pero durante el viaje ya le acabaremos cogiendo el gustillo a esto de ir apretujados. el dia se ha arreglado, y mucho: hace un sol espectacular.

Ait benhadou es un pueblo-fortaleza declarado patrimonio de la humanidad. la gente es muy hospitalaria. tras una soleada visita, en la que casi nos quedamos sin tabaco y rotuladores, nos invitan a tomar un te. charlamos un rato con ayoub (un bereber o tuareg, no nos quedó muy claro) y remi, un francés que lleva dos años viajando allí. para volver decidimos probar suerte haciendo auto-stop. al principio no hay suerte, y solo nos hacen caso los taxis. tras caminar un rato sin suerte, se para un lechero que se ofrece (por 5dh cada uno) a llevarnos detrás, junto a los bidones de leche.

llegamos al desvío donde nos había dejado el bus y probamos de coger un taxi, pero descartamos uno que nos da bastante mala espina, y del que luego hacen bajar dos mujeres para que subamos nosotros dos. les decimos que no nos interesa, que iremos caminando. Antes de salir del pueblo, se para otro taxi vacio y subimos. más caro, pero más simpático el hombre. medio comidos y relajados,llegamos a ourzazate. en los alrededores, se pueden visitar escenarios donde se ruedan multitud de películas, pero no nos tira mucho y vamos con el tiempo justo, así que decidimos pasar. llegamos a la estación de autobuses justo antes de que salga el bus en dirección bulman de dades, el que, en teoría, es nuestro destino. allí, cada miércoles por la mañana se monta un gran mercadillo.

pero no llegaremos a pararnos; en el bus conocemos a un grupo de cuatro madrileños y a un hombre de la zona (supuestamente muy majo, que no trabaja por dinero, sino por el buen rollito entre los pueblos del mundo). El hombre en cuestión nos había dicho que iríamos todos a un albergues que es una pasada, como estar en tu propia casa y unas cuantas cosas más, que consiguen convencernos al momento, así que aceptamos su propuesta. más tarde nos enteramos que los madrileños no le habían dicho nada de eso, así que decidimos seguir a los madrileños. el hombre, el que trabajaba por amor y no le importaba el dinero, nos monta un cristo en cuanto se entera de que al final no iremos. en mi opinión, en marruecos, te puedes encontrar a mucha gente que estará encantada de sentarse contigo a tomar un té y charlar un rato sobre las costumbres culturales de marruecos, por poner un ejemplo… pero también te puedes encontrar a aquel que te prometerá el oro y el moro, con tal de sacarse unos cuantos dirhams.

al final, vamos con los madrileños y llegamos en taxi al albergue: “l’etoil des gorges”, a los pies de las gargantas del todgha. ellos se quedan una semana a hacer escalada. nosotros nos quedaremos una sola noche. tras un intenso y complicado regateo, los madrileños nos consiguen una habitación por 70DH con desayuno y cena incluido. toda la comida casera, como en todo el pais, está para chuparse los dedos (de la mano derecha).después de cenar salimos a contemplar las miles de estrellas desde la terraza. espectacular! una lástima no tener mucho tiempo y poder quedarse unos dias más.

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Capítulo 2. La otra Marrakech

nos levantamos a una hora más o menos decente y nos tomamos un zumo en uno de los puestos que hay montados en la plaza. desde primera hora de la mañana te puedes encontrar con grupos de  encantadores de serpientes, que no dudarán en posarte uno de esos simpáticos réptiles sobre tus hombros a cambio de unos cuantos dirhams. yo me mantengo a una distancia más que prudente, vigilando que no se me acerque ninguna.

después del desayuno vamos a una famosa pastelería que hay en el boulevar a tomar unos cuantos pasteles, a precio turista, eso sí. más tarde retomamos nuestro camino y siguiendo el curso de la muralla nos encaminamos hacia la estación de autobuses para comprar los billetes del día siguiente a ourzazate. optamos por  CTM, la compañia pija para turistas; bastante recomendable si se viaja en verano, ya que tienen aire acondicionado; aunque a nosotros mas que eso, nos haría falta calefacción. mañana toca madrugon; reservamos el primer bus de la mañana, a las 6:00.

Nos perdemos por las avenidas que rodean la estación, pasamos por delante del lujoso hotel la menara y acabamos en un cyber-parque. sí, sí. un enorme parque que cuenta con numerosas pantallas táctiles con acceso gratuito a internet. tras una vuelta, volvemos hacia el centro y nos pegamos un festín de comida (tajin con salsa de mermelada) en un bar que hay cerca de nuestro hotel.

después de comer decidimos ir a dar una vuelta por las afueras de marrakech, por los alrededores del palacio real, donde un guardia de paisano vino directamente hacia nosotros y nos obligó a borrar unas fotos que habíamos hecho de la muralla que rodea el palacio. seguimos camiando y nos mezclamos entre el bullicio de la gente, donde ya apenas hay turistas. la visita por la zona merece la pena, y podemos observar la marrakech real, alejados del acoso continuo al turista presente en los zocos.

a última hora de la tarde entramos a visitar (las ruinas) del palacio del badi. tenemos la suerte de que coincide con la puesta del sol y podemos disfrutar de unas vistas privilegiadas desde lo alto de la muralla.

antes de volver hacia el centro de la ciudad, nos paramos a tomar un té en una de las plazas que hay junto al palacio. aprovechamos para escribir unas postales (que por cierto, tardan la vida en llegar) y más tarde nos volvemos hacia el centro donde cenamos de nuevo en uno de los tenderetes de la plaza. mañana toca un día duro, así que volvemos pronto al hotel.

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