Green Island a pedales (II)

El segundo día empezamos la ruta  a la inversa, dirección sur. La primera parada fue Zhaori, dónde hay uno de los hot springs más inusuales del mundo. ¿Y qué lo hace tan inusual? Pues que es de agua salada.

El agua del mar penetra entre las grietas del coral, canalizada hasta el fondo de la tierra, calentada geotérmicamente y finalmente expulsada de nuevo a la superficie. Los otros dos hot springs de agua salada están en Japón e Italia.

A pesar de ser bastante turístico es parada obligatoria para relajarse un buen rato en las piscinas (a diferentes temperaturas) y los chorros de masaje. La entrada cuesta 5 euros y está abierto casi las 24 horas del día (normalmente cierran de 2 a 5 am) , así que es una buena opción para ver amanecer.

Buenas vistas desde una pequeña montaña junto al Zhaori hotspring.

Bunkers de la Segunda Guerra Mundial.

Es evidente porque la llaman Green Island.

En el extremo este de la isla, después de alguna que otra subida maja, se llega a un mirador desde donde se pueden observar unas curiosas formaciones rocosas.

A media subida, como no, nos cogió un buen aguacero. Así que después de acabar calados de arriba a abajo pasamos un buen rato refugiados en una de las torres esperando a que amainase.

La espera mereció la pena y pudimos ver la bahía de Haishenping bien despejada. En el centro se puede ver al Perro Pekinés (Pekingese Dog) y a su derecha a la Bella Mujer Durmiente (Sleeping Beauty). Después de haber visto unos cuantos nombres de rocas puedo decir que se parecen bastante y no hay que echarle demasiada imaginación para poder verlos.

Unos kilómetros más al norte se encuentra el poblado de Youzihu. Si váis en moto no está de más bajar para ver, sobre todo, la playa. Las casas abandonadas del poblado no valen nada. Pero si váis en bici y no estáis muy en forma  probablemente os toque subir empujando la bici.

Esta vez íbamos mejor de tiempo y no teníamos que devolver las bicis pronto, así que seguimos hacia el norte para completar la vuelta haciendo el mismo recorrido que el primer día.

Paramos otra vez en Guanyin Cave, dónde hay un santuario en una cueva, y vuelta hacia Nanliao, pero cogiendo el desvío hacía la reserva de ciervoos que hay justo al salir del templo.

Al día siguiente antes de coger el ferry de vuelta fuimos a dar otra vuelta por la zona del faro aprovechando el buen tiempo.

El aeropuerto de Ludao, junto al faro, es básicamente una recta bastante larga que parece más bien un circuito de Fórmula 1.

La vuelta en ferry fue sobre ruedas comparado con la ida. Bueno, sobre ruedas si obviamos el detalle de que llegamos una hora antes al puerto, nos pusimos a jugar a cartas para pasar el rato y acabamos perdiendo el ferry delante de nuestras narices.

Cuándo oímos la sirena de un ferry a la salida del puerto nos dimos cuenta de que acabábamos de perder nuestro barco. Por suerte nos pudimos colar en el siguiente haciéndonos los locos. Así que pasé los 50 minutos de vuelta hacia Taitung en cubierta para evitar cualquier tipo de mareo :P


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